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Petro habla de las «presiones que no logró controlar» y que llevaron al suicidio al coronel clave en el escándalo político de Colombia

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Petro habla de las «presiones que no logró controlar» y que llevaron al suicidio al coronel clave en el escándalo político de Colombia

La Fiscalía de Colombia presentó un informe explicando por qué la muerte de Dávila se debió a un suicidio, confirmando la teoría presidencial, sin embargo las dudas no dejan de sobrevolar el hecho.

Redacción | Primer Informe

Este 21 de junio la Fiscalía General de Colombia reveló la necropsia practicada al coronel Óscar Dávila, encontrado muerto en Bogotá el pasado 9 de junio. El informe concluyó que el uniformado se quitó la vida.

Tras llegar a Francia, en donde participara en la Cumbre para un Nuevo Pacto Financiero Mundial, el presidente colombiano Gustavo Petro se refirió al tema. Dijo que en el marco de esta investigación se habría insinuado que el coronel fue asesinado y que el Gobierno tendría que ver, hecho que desmintió la necropsia.

“El coronel se suicidó por presiones que en los últimos instantes de su vida tuvo y que no logró controlar, lamentablemente», dijo Petro. El mandatario fue crítico al agregar que «después hablaremos de qué tipos de presiones”.

Petro reiteró que fueron presiones lo que llevaron al desenlace de la vida del coronel Dávila. «No se interceptaron comunicaciones por orden del alto Gobierno, no se produjo violación de derechos humanos por orden del autogobierno, no hay nada que esconder; las presiones llevaron lamentablemente al coronel, por razones que ya se conocerán públicamente, a una decisión lamentable para su familia”, agregó el presidente colombiano.

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La conclusión de la Fiscalía

La Fiscalía General de Colombia en su informe confirmó que fue un suicidio el suceso que acabó con la vida del coronel Dávila.

«La conclusión para la Fiscalía General de la Nación es que el teniente coronel Óscar Dávila, de 42 años de edad y 24 años de servicio, decide quitarse la vida y con el arma que era de su conductor. Para la Fiscalía General de la Nación, los resultados de la necropsia son positivos para suicidio», concluyó la vicefiscal general, Martha Janeth Mancera, en una rueda de prensa.

«Sin ninguna duda, este es un caso típico de una lesión a contacto con todas las características propia de un suicidio», agregó el médico forense Jorge Eduardo Paredes, de la Fiscalía.

«Desde el punto vista forense es un caso muy claro» de suicidio, según Paredes, quien agregó que al revisar el cuerpo y las prendas que vestía encontraron «un patrón de salpicaduras de sangre que refleja un modelo en U, lo que nos da un indicio muy fuerte de que esta persona tenía el arma empuñada (…) algo que también se observa en la manga».

Además, la necropsia concluyó que «el cuerpo no tenía ningún signo de riña, lucha, sujeción o indefensión», explicó Paredes.

Los miedos del coronel

Varios informes de prensa revelaron los miedos y las presiones que atravesaba el coronel Dávila y que no fueron mencionadas por la Fiscalía. Según un reporte de El Tiempo, al uniformado le preocupaba la posibilidad de terminar condenado por los procedimientos relacionados con el uso de un polígrafo de Palacio y de las interceptaciones en los teléfonos de dos empleadas de la ex jefe de Gabinete, Laura Sarabia.

Así se lo comentó a varios amigos a quienes llamó la misma tarde de su deceso el 9 de junio. Algunos de estos oficiales compartieron las infidencias con el mencionado medio bogotano, después de las exequias del militar.

Uno de estos oficiales dijo que incluso le habían recomendado a Dávila que si se encontraba ante esa posibilidad, aceptara cargos por los procedimientos irregulares. “Le dijimos que en el peor de los escenarios serían unos dos años preso en una instalación policial, y que siempre íbamos a estar visitándolo y apoyándolo”, dijo la fuente consultada por El Tiempo.

Pero la respuesta de Dávila los dejó con más preocupaciones pues, supuestamente, dijo que su temor era terminar procesado por delitos más graves como secuestro y tortura (que han sido mencionados extraoficialmente en el proceso). Dijo que si ese era el caso, tendría que sacrificar el patrimonio de su familia en el pago de su defensa.

Luego se conoció que el coronel adelntó 50 millones de pesos al conocido abogado Miguel Ángel del Río, quien lo iba a defender. «Voy a perder mi apartamento, lo mucho o poco que tengo», habría asegurado el coronel a sus compañeros.

Por su parte, la periodista Silvia Charry, de la revista colombiana CAMBIO, asegura haber tenido contacto con el oficial dos horas antes de que Dávila fuera hallado muerto. El policía le habría dicho a la reportera, tras ser consultado sobre las supuestas interceptaciones ilegales, que «yo no me puedo pronunciar ante eso. Es lo único que yo te puedo decir porque no. Eso sí, me da pena contigo porque, mejor dicho, me acaban».

Alto entrenamiento bajo presión

Otro reporte de la revista SEMANA publicado a mediados de junio, presenta testimonios de colegas del coronel Dávila que no creían en la teoría del suicidio y daban sus razones.

“El coronel Dávila combatía el crimen organizado más peligroso de este país y estaba acostumbrado a manejar altas cargas de presión”, así describieron allegados al coronel Óscar Dávila, que no consideran normal que hubiera tomado la decisión de suicidarse.

SEMANA habló con un general en retiro, quien hasta hace poco, cuando estaba activo en la Policía, tuvo trato con el destacado oficial. Según este general, no se puede descartar ninguna hipótesis sobre el fallecimiento del uniformado porque hay varios elementos que generan dudas.

“Dávila era un oficial tranquilo, reposado, analítico, no pensaba con apasionamientos, por su formación como hombre de inteligencia que había combatido a estructuras como el Clan del Golfo, Los Pachenca, Los Rastrojos, las Disidencias de las Farc, el ELN, estaba acostumbrado a manejar situaciones que para un policía normal podrían generar alguna crisis, pero a él no”, dijo el conocido del coronel Dávila.

Al señalar varias razones por las que duda de la hipótesis del suicidio, esta fuente de la mencionada revista paisa, mencionó un punto clave entre los policías y es «algo que se llama principio de lealtad en la Policía. ¿Por qué el coronel iba a querer dañarle la carrera a su conductor suicidándose con el armado de dotación de él, sabiendo que le iba a generar una investigación disciplinaria? ¿Por qué el Gobierno dice, sin tener el dictamen de Medicina Legal, que se trata de un suicidio? Las pruebas circunstanciales son débiles, se debe tener el reporte técnico y científico”, señaló el general, quien había trabajado con el coronel Dávila.

Había ofrecido información

Oscar Dávila había enviado un carta a la Fiscalía General de Colombia el 2 de junio, en la que ofrecía su «absoluta disponibilidad para presentarme ante el despacho del ente investigador que se me indique, a fin de rendir entrevista con ocasión de los hechos de público conocimiento (…)».

Explicaba en la misiva que consideró necesario ponerse a derecho  debido a «las denuncias y publicaciones presentadas por la revista Semana que tratan sobre el caso de la Jefe del Despacho Presidencial Laura Sarabia, en los que presuntamente vinculan a la Jefatura para la Protección Presidencial».

«Reitero mi interés de colaborar con la correcta administración de justicia y, en consecuencia, como responsable de la Coordinación de Protección Anticipativa de la Jefatura de Protección Presidencial, me pongo a su completa disposición, para contribuir al esclarecimiento de los hechos que son materia de investigación», finalizaba el teniente coronel Dávila sus líneas a la Fiscalía Nacional.

Dávila era clave

Se cree que la muerte de Dávila es un golpe a la investigación sobre los hechos que hoy escandalizan a la clase política colombiana pues era nada menos que jefe de la sala encargada de la seguridad de Gustavo Petro. Además, por órdenes superiores tuvo como misión recuperar el dinero que Sarabia había perdido y, sospechando de Meza, aplicó el polígrafo con la niñera.

Dávila comandaba una opaca oficina de Anticipaciones, ubicada en el piso 13 del edificio de la Dian, muy cerca del Palacio de Gobierno. Allí cuentan con equipos de inteligencia extranjeros para monitorear celulares y otros equipos de comunicaciones, usando algoritmos que detectan palabras clave.

Según la investigación que adelanta la Fiscalía, Dávila era el jefe de las Comisiones Investigativas contra el Crimen Organizado (CICOR). Esta está compuesta por unidades de la Policía distribuidas en el país que persiguen objetos de alto valor. Allí recibía órdenes directas del jefe militar de la Casa Militar de la Presidencia, coronel Carlos Feria, muy cercano al presidente Petro desde que este estaba en la Alcaldía cerca de 10 años atrás.

La historia se mezcla aquí pues el CICOR con sede en Medellín es el que persigue al Clan del Golfo en Urabá, donde operaba Wilmer Antonio Giraldo, alias ‘Siopas’, heredero de Dairo Antonio Úsuga, alias ‘Otoniel’.

Ese CICOR recibió la orden, desde la Policía Judicial en Bogotá, de intervenir los teléfonos de las dos empleadas de Laura Sarabia, Marelbys Meza y otra de nombre Fabiola. Según explicó el fiscal Francisco Barbosa, una fuente humana de alta confianza recomendó chuzar a las dos mujeres pues podían estar vinculadas a ‘Siopas’. Esa fue la justificación usada para chuzar a las dos mujeres que terminaron recibiendo los alias de la ‘Niñera’ y la ‘Madrina’.

 

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