Análisis

Estudio: Venezuela es el país cuyos cuerpos policiales matan más ciudadanos en América Latina

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Estudio: Venezuela es el país cuyos cuerpos policiales matan más ciudadanos en América Latina

Las estadísticas indican que los cuerpos policiales del régimen venezolano asesinan más ciudadanos proporcionalmente en comparación con la población que ningún otro país en América Latina.

Redacción | Primer Informe

En una región ya violenta, Venezuela ocupa el primer lugar como el país con las fuerzas de seguridad más homicidas de Latinoamérica.
En términos absolutos, Brasil lidera la región con 6.220 muertes en manos de la policía, una cifra muy alta en comparación con las 998 que se registraron en Estados Unidos en 2018. Y este último país las prácticas policiales se encuentran en el centro del debate.
Lo de Venezuela es mucho más grave porque, proporcionalmente, las muertes atribuidas a las fuerzas policiales son muy superiores a las del gigante suramericano.
Durante el 2017, Brasil tuvo una tasa de 2,3  muertes a manos de fuerzas de seguridad por cada 100.000 habitantes. Ese mismo año, en Venezuela, los 4.998 asesinatos a manos de la policía registrados representaban 15,9 por cada 100 mil habitantes. El siguiente país en la  lista era El Salvador con 6,18.
Pero las policías del régimen de Maduro también destacan en otros dos índices muy negativos:
  • El mayor número de civiles  muertos por cada 1000 agentes. En Venezuela es de 28, mientras que en El Salvador es de 9,9.
  • Los homicidios a manos de fuerzas policiales constituyen el 25,8% de todos los homicidios ocurridos en Venezuela. En contraste, en El Salvador ese índice es de 10,8%.
Estas cifras fueron recabadas por el Observatorio Fuerza Letal, organización que registra los excesos policiales en Latinoamérica.
En Venezuela, han denunciado organizaciones defensoras de los Derechos Humanos, la política de control de la criminalidad que ha ejecutado el régimen de Maduro, solo persigue a la eliminación física de los delincuentes.
Para cumplir con ese objetivo, Maduro creó al grupo FAES (Fuerzas de Acciones Especiales) acusado de cometer, abusos y asesinatos en operativos en zonas populares, sin que se hagan investigaciones sobre las denuncias de uso indiscriminado de la fuerza letal.
El régimen de Maduro califica todas las muertes a manos de la policía como «resistencia a la autoridad» , lo cual dificulta un estudio de las circunstancias de cada caso.
La violencia policial es moneda común en toda Latinoamérica.
Violencia latinoamericana
El problema de la violencia policial en la región es estructural. Así lo afirma Ignacio Cano, de Laboratorio de Análisis de la Violencia de la Universidad del Estado de Río de Janeiro. Esta situación abarca todo el espectro ideológico de los gobiernos latinoamericanos.
Los países con mejores indicadores son Chile, Uruguay y los países andinos, en donde no hay evidencia que el uso de la fuerza letal sea una tendencia en el combate al crimen.
Colombia y México son dos de los países con un pobre desempeño en la región respecto a la actuación de sus fuerzas policiales. Los datos que proporcionan las autoridades colombianas no son confiables. Pero México ni siquiera proporciona información oficial cuando hasta Venezuela, país en el que prácticamente no existe estado derecho, conserva registros de la brutalidad policial.
México y Colombia, también encabezan la región  en la creciente militarización  de la seguridad pública. En el país neogranadino se estima que Ejército todavía es responsable de buena parte de las muertes atribuidas a la fuerza pública, pero con una tendencia a reducirse.
En México, por su parte, las muertes involucrando a efectivos de las fuerzas armadas, como la Marina y el Ejército, sumaron 226 de las 371 muertes imputables a la fuerza pública, según  el conteo de Monitor de Fuerza Letal a partir de los reportes de prensa.
Esas 371 muertes equivalen al 1,2% de los homicidios totales, se presume que las cifras reales sean más parecidas a las de Brasil, con un 10%, 9%, o algo así».
Inicialmente, al comienzo de su mandato, López Obrador habría ordenado el repliegue de las fuerzas militares de las labores de seguridad ciudadana, pero  la tendencia se revirtió.
Las sociedades también se han vuelto más permisivas con la actuación de fuerza de las policías. La aceptación por parte de la población de los abusos policiales son una consecuencia también de los altos índices de crímenes violentos que se ven en los países Latinoamericanos. 
La reforma urgente
La necesidad de defenderse sigue siendo una de las principales justificaciones de las fuerzas de policía confrontadas con denuncias de abuso sistemático en el uso de la fuerza letal. Nathalie Alvarado, coordinadora del área de seguridad ciudadana y justicia del Banco Interamericano de Desarrollo, asegura que lo ocurrido en EE.UU. está abriendo una oportunidad para que las agencias policiales latinoamericanas vean las cosas de otra manera.
Aunque justifiquen los métodos brutales, las sociedades latinoamericanas cada vez tienen menos confianza en sus policías. Y los países donde peor marca la institución son precisamente Venezuela y México, seguidos no muy de lejos por El Salvador.
Pero otros países que eran visto como ejemplo, como Chile, también han visto el cuestionamiento a sus cuerpos policiales y también se plantean reformas.
Honduras ha emprendido reformas a sus policía con éxito. Los 37 muertos a manos de las fuerzas de seguridad reportados en 2019 por el Observatorio Nacional de la Violencia, adscrito a la Universidad Nacional de Honduras, contrastan notablemente con la cifra 11 veces mayor de sus contrapartes salvadoreñas.
Las cifras de homicidios en Honduras se han reducido significativamente en los últimos años. El proceso de depuración y profesionalización de la policía ayuda a explicar tanto esa caída como la reducción del número de víctimas de las fuerzas del orden.
Como parte de esa reforma fueron cesados 6.000 efectivos, se institucionalizó la carrera policial y se creó una academia de policía, entre otras medidas.
En cambio, Nicaragua vive el proceso a la inversa. En ese país existe la sensación que la policía cambió bastante su perfil luego de las protestas de abril de 2018 en las que se cometieron abusos parecidos a los vistos en las protestas de Venezuela.
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